MANIFIESTO SURREALISMO ABSTRACTO VISIONARIO

El Manifiesto Surrealismo Abstracto Visionario (Salvador Rosado, 1980; 1ª ed. 2024) propone una síntesis deliberada entre tres tradiciones: el legado del surrealismo histórico, las inversiones conceptuales del arte abstracto y una voluntad explícita de «visionarismo» —esto es, la ambición de trascender la realidad sensible hacia horizontes metafísicos y esotéricos—. El texto funciona al mismo tiempo como declaración programática y como catálogo de procedimientos estéticos: formula principios, describe técnicas y aporta ejemplos literarios y plásticos asociados a la propuesta.

lunes, 1 de diciembre de 2025

MANIFIESTO SURREALISMO ABSTRACTO VISIONARIO SALVADOR ROSADO

 ENSAYO 


MANIFIESTO 

SURREALISMO ABSTRACTO VISIONARIO

SALVADOR ROSADO




HACIA UNA ESTÉTICA DE LA VISIÓN:

Manifiesto Surrealismo Abstracto Visionario de Salvador Rosado (1980 / 2024)


I. Introducción: un texto programático en clave fundacional

El Manifiesto Surrealismo Abstracto Visionario (en adelante MSAV), redactado originalmente en Huanchaco–Trujillo en 1980 y publicado en edición revisada en julio de 2024, constituye un documento estético cuya intención excede la mera formulación doctrinaria. Se concibe a sí mismo como “la brújula y carta de navegación para las futuras generaciones de artistas y pensadores”¹, estableciendo un doble movimiento característico de los manifiestos de vanguardia: por un lado, la inscripción en una genealogía simbólica; por otro, la ruptura explícita con ella.

La obra combina una estructura híbrida compuesta de prólogo, preámbulo, declaración de principios, fundamentos teóricos, lineamientos metodológicos y un corpus final de obras (pintura, poesía, prosa y cuento). Esta composición multimodal sirve para anclar la teoría en la praxis, estrategia que responde a una tradición inaugurada por los manifiestos modernistas y de mediados del siglo XX.

No obstante, a diferencia de los manifiestos europeos que privilegiaban la ruptura mediante el escándalo o la confrontación directa con lo institucional, el MSAV adopta un tono místico–didáctico, más cercano a una poética trascendental que a un panfleto combativo. Este desplazamiento retórico es clave para comprender la identidad estética que propone Salvador Rosado y su proyecto visionario.

 

II. Arquitectura del texto: entre la norma estética y el ritual de iniciación

El MSAV articula una voz que alterna entre la enseñanza, la exhortación y la revelación. Desde el inicio, la palabra se reviste de autoridad ritual: se describe la corriente como “una senda estética que busca la trascendencia espiritual mediante la abstracción total”². La retórica, así, se legitima mediante un lenguaje que oscila entre lo místico y lo programático.

II.1. La estructura doctrinal

El cuerpo central del manifiesto se organiza en bloques temáticos:

  • Principios del Surrealismo Abstracto Visionario
  • Filosofía de la Trascendencia Abstraccionista
  • Método para el desarrollo de la corriente
  • Fundamentos de la visión interior

Esta estructura no sólo define conceptos, sino que establece un sistema operativo: cómo mirar, cómo crear, cómo justificar la creación.

II.2. La performatividad del ejemplo

El volumen se desplaza luego hacia un corpus de obras —pinturas monumentales, poemas, prosas y cuentos— que funcionan como encarnaciones de la estética propuesta. Esta función ejemplificadora recuerda la estrategia de Kandinsky en De lo espiritual en el arte, donde la teorización se apoya siempre en correlatos visuales. La diferencia radica en que Rosado articula también la literatura como soporte demostrativo, ampliando el espectro interdisciplinario.

 

III. Un núcleo conceptual tripartito: surreal, abstracto, visionario

El MSAV se afirma sobre tres ejes semánticos: surreal, abstracto y visionario. No obstante, el texto no propone una síntesis horizontal, sino una jerarquía epistemológica.

III.1. Lo surreal: hacia un inconsciente no automatista

El manifiesto reconoce la herencia surrealista del inconsciente, pero rechaza la técnica del automatismo como método de creación, al que denomina “limitado y vinculado a un contexto histórico específico”³. Este rechazo es fundamental: rompe con la piedra angular del surrealismo clásico y desplaza la creación desde lo espontáneo hacia lo contemplativo.

III.2. Lo abstracto: una narrativa desprendida de la figuración

La abstracción se define como “el lenguaje de lo invisible”⁴. Aquí Rosado se acerca a Kandinsky y Rothko, pero introduce un matiz propio: la abstracción debe generar “narrativas trascendentes”⁵. Es decir, no basta con el gesto formal; se exige un contenido espiritual que opere sobre el espectador de manera inmersiva.

III.3. Lo visionario: la dimensión teleológica de la experiencia estética

La dimensión visionaria constituye el vértice superior del triángulo conceptual. Es aquello que no sólo interpreta, sino que orienta: “la visión es la capacidad del espíritu de contemplar más allá de la carne y del tiempo”⁶. El objetivo del arte, así, no es revelar el inconsciente ni explorar el lenguaje, sino elevar la conciencia del receptor.

Esta posición ubica al MSAV en una corriente contemporánea cercana a la estética transcendentalista, pero también introduce una forma de arte aplicado: la obra debe producir efectos espirituales identificables.

 

IV. Dimensión retórica: pedagogía, solemnidad y paradoja

El tono del MSAV es solemne, intensamente normativo y en ocasiones litúrgico. El autor da instrucciones: “Todo creador visionario debe iniciar su camino en la introspección profunda”⁷; “El artista no debe temer al absoluto”⁸.

IV.1. Una retórica de autoridad

Este uso de la norma, aunque eficaz para fundar un movimiento, crea una paradoja: la proclamada “libertad creativa absoluta”⁹ es modulada por una extensa lista de recomendaciones, fundamentos y pasos.

Desde una lectura crítica, esta paradoja no debilita el texto: al contrario, lo sitúa en la tradición de los manifiestos que, en nombre de la libertad, articulan nuevas formas de autoridad simbólica.

IV.2. Los riesgos del dogma visionario

El riesgo es que la estética se vuelva prescriptiva. Una doctrina que enseña a trascender podría, contradictoriamente, clausurar la posibilidad de excepciones. Sería deseable que el texto incorporara mayor reflexividad sobre su propia autoridad discursiva, abriendo espacios a la contradicción, la desviación o la paradoja como motores creativos.

 

V. La dimensión mística: potencia simbólica y problemas hermenéuticos

El MSAV se nutre de recursos simbólicos provenientes de tradiciones esotéricas (alquimia, misticismo oriental, hermetismo). Estas referencias operan como intensificadores estéticos, creando un imaginario ritual que envuelve la experiencia artística.

No obstante, el uso de categorías como “lo divino”, “la ascensión interior” o “la luz del espíritu” puede volverse ambiguo si no se contextualiza hermenéuticamente. El manifiesto tiende a universalizar lo místico, atribuyendo validez trascendental a símbolos que poseen historias diferenciadas y particularizadas.

Desde una perspectiva crítica, sería conveniente una problematización más precisa sobre la procedencia cultural de esas simbologías.

 

VI. Aportes teóricos: interdisciplinariedad y expansión del campo estético

Uno de los aciertos más contemporáneos del MSAV es la apertura hacia tecnologías emergentes. El manifiesto integra la VR, la IA, la neuroestética y los estudios de inmersión sensorial como espacios donde el arte visionario puede expandirse. Afirma: “La era moderna exige una sensibilidad que trascienda el soporte físico y abrace lo inmersivo”¹⁰.

Este enfoque posiciona al SA V como una corriente no sólo estética, sino tecnológicamente programada. Puede dialogar con arte generativo, instalaciones interactivas y experiencias de realidad mixta.

 

VII. El corpus literario: del lirismo visionario a la prosa abstracta

El MSAV incluye ejemplos literarios que funcionan como testimonios estilísticos. Poemas como Delirios visionarios y prosas como El escriba de la nada muestran una escritura enfatizada por metáforas densas, verticalidad simbólica, fragmentos introspectivos y ruptura de la linealidad narrativa.

La literatura contenida en el volumen opera como demostración performativa: el manifiesto no sólo dice, sino que hace. Esta cohesión entre teoría y práctica aumenta la legitimidad estética propuesta.

 

VIII. Ubicación histórica y proyección en el campo artístico

El MSAV, al proponerse como movimiento fundado en 1980, se ubica fuera del auge histórico de las vanguardias y las posvanguardias europeas, generando una cronología periférica que resulta particularmente interesante. Se trata de un manifiesto latinoamericano que se afirma en una voz local, un escenario costero del norte del Perú, pero que pretende universalidad estética.

Su impacto dependerá de su capacidad para generar comunidad crítica, producción extendida y diálogo institucional. El potencial está presente; falta aún su articulación en un campo artístico más amplio.

 

IX. Conclusión: una poética de la trascendencia en busca de su comunidad

El Manifiesto Surrealismo Abstracto Visionario es una obra ambiciosa, sólida en su imaginario y rica en su propuesta simbólica. Su valor reside en la articulación de un proyecto estético que no sólo reflexiona sobre el arte, sino que intenta reconfigurar la relación entre conciencia, visión y producción artística.

El manifiesto abre un espacio fértil, aunque exige un diálogo constante con la crítica, la historia del arte y las nuevas tecnologías. Se trata, en última instancia, de una poética de la visión que anhela transformar la experiencia estética en una forma ampliada de percepción espiritual.



Referencias textuales (del PDF proporcionado)

(Las citas están numeradas según el uso realizado en el ensayo.)

  1. MSAV, Prólogo, p. 2.
  2. MSAV, Preámbulo, p. 4.
  3. MSAV, “Fundamentos filosóficos”, p. 9.
  4. MSAV, “Principio de abstracción total”, p. 12.
  5. MSAV, “Narrativa abstracta”, p. 14.
  6. MSAV, “Sobre la visión interior”, p. 15.
  7. MSAV, “Pasos del creador visionario”, p. 18.
  8. Ibíd.
  9. MSAV, “Libertad creativa”, p. 10.
  10. MSAV, “Interdisciplinariedad y tecnología”, p. 21.

Bibliografía complementaria

  • Breton, André. Manifiesto del surrealismo. París, 1924.
  • Breton, André. Second Manifeste du Surréalisme. París, 1930.
  • Kandinsky, Wassily. De lo espiritual en el arte. Múnich, 1912.
  • Miró, Joan. Ecrits et Entretiens. París, 1974.
  • Rothko, Mark. The Artist's Reality: Philosophies of Art. Yale University Press, 2004.
  • Zambrano, María. Filosofía y poesía. México, 1939.
  • Paz, Octavio. Los hijos del limo. México, 1974.
  • Deleuze, Gilles. La lógica del sentido. París, 1969.
  • Eco, Umberto. Obra abierta. Milán, 1962.

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