ENSAYO
MANIFIESTO
SURREALISMO ABSTRACTO VISIONARIO
SALVADOR ROSADO
HACIA UNA ESTÉTICA DE LA
VISIÓN:
Manifiesto
Surrealismo Abstracto Visionario de Salvador Rosado (1980 / 2024)
I. Introducción: un texto
programático en clave fundacional
El Manifiesto Surrealismo
Abstracto Visionario (en adelante MSAV), redactado originalmente en
Huanchaco–Trujillo en 1980 y publicado en edición revisada en julio de 2024,
constituye un documento estético cuya intención excede la mera formulación
doctrinaria. Se concibe a sí mismo como “la brújula y carta de navegación para
las futuras generaciones de artistas y pensadores”¹, estableciendo un doble
movimiento característico de los manifiestos de vanguardia: por un lado, la
inscripción en una genealogía simbólica; por otro, la ruptura explícita con
ella.
La obra combina una estructura
híbrida compuesta de prólogo, preámbulo, declaración de principios, fundamentos
teóricos, lineamientos metodológicos y un corpus final de obras (pintura,
poesía, prosa y cuento). Esta composición multimodal sirve para anclar la
teoría en la praxis, estrategia que responde a una tradición inaugurada por los
manifiestos modernistas y de mediados del siglo XX.
No obstante, a diferencia de
los manifiestos europeos que privilegiaban la ruptura mediante el escándalo o
la confrontación directa con lo institucional, el MSAV adopta un tono
místico–didáctico, más cercano a una poética trascendental que a un panfleto combativo.
Este desplazamiento retórico es clave para comprender la identidad estética que
propone Salvador Rosado y su proyecto visionario.
II. Arquitectura del texto:
entre la norma estética y el ritual de iniciación
El MSAV articula una voz que
alterna entre la enseñanza, la exhortación y la revelación. Desde el inicio, la
palabra se reviste de autoridad ritual: se describe la corriente como “una
senda estética que busca la trascendencia espiritual mediante la abstracción
total”². La retórica, así, se legitima mediante un lenguaje que oscila entre lo
místico y lo programático.
II.1. La estructura doctrinal
El cuerpo central del
manifiesto se organiza en bloques temáticos:
- Principios del Surrealismo Abstracto
Visionario
- Filosofía de la Trascendencia
Abstraccionista
- Método para el desarrollo de la corriente
- Fundamentos de la visión interior
Esta estructura no sólo define
conceptos, sino que establece un sistema operativo: cómo mirar, cómo crear,
cómo justificar la creación.
II.2. La performatividad del
ejemplo
El volumen se desplaza luego
hacia un corpus de obras —pinturas monumentales, poemas, prosas y cuentos— que
funcionan como encarnaciones de la estética propuesta. Esta función
ejemplificadora recuerda la estrategia de Kandinsky en De lo espiritual en
el arte, donde la teorización se apoya siempre en correlatos visuales. La
diferencia radica en que Rosado articula también la literatura como soporte
demostrativo, ampliando el espectro interdisciplinario.
III. Un núcleo conceptual
tripartito: surreal, abstracto, visionario
El MSAV se afirma sobre tres
ejes semánticos: surreal, abstracto y visionario. No
obstante, el texto no propone una síntesis horizontal, sino una jerarquía
epistemológica.
III.1. Lo surreal: hacia un
inconsciente no automatista
El manifiesto reconoce la
herencia surrealista del inconsciente, pero rechaza la técnica del automatismo
como método de creación, al que denomina “limitado y vinculado a un contexto
histórico específico”³. Este rechazo es fundamental: rompe con la piedra
angular del surrealismo clásico y desplaza la creación desde lo espontáneo
hacia lo contemplativo.
III.2. Lo abstracto: una
narrativa desprendida de la figuración
La abstracción se define como
“el lenguaje de lo invisible”⁴. Aquí Rosado se acerca a Kandinsky y Rothko,
pero introduce un matiz propio: la abstracción debe generar “narrativas
trascendentes”⁵. Es decir, no basta con el gesto formal; se exige un contenido
espiritual que opere sobre el espectador de manera inmersiva.
III.3. Lo visionario: la
dimensión teleológica de la experiencia estética
La dimensión visionaria
constituye el vértice superior del triángulo conceptual. Es aquello que no sólo
interpreta, sino que orienta: “la visión es la capacidad del espíritu de
contemplar más allá de la carne y del tiempo”⁶. El objetivo del arte, así, no
es revelar el inconsciente ni explorar el lenguaje, sino elevar la conciencia
del receptor.
Esta posición ubica al MSAV en
una corriente contemporánea cercana a la estética transcendentalista, pero
también introduce una forma de arte aplicado: la obra debe producir efectos
espirituales identificables.
IV. Dimensión retórica:
pedagogía, solemnidad y paradoja
El tono del MSAV es solemne,
intensamente normativo y en ocasiones litúrgico. El autor da instrucciones:
“Todo creador visionario debe iniciar su camino en la introspección profunda”⁷;
“El artista no debe temer al absoluto”⁸.
IV.1. Una retórica de
autoridad
Este uso de la norma, aunque
eficaz para fundar un movimiento, crea una paradoja: la proclamada “libertad
creativa absoluta”⁹ es modulada por una extensa lista de recomendaciones,
fundamentos y pasos.
Desde una lectura crítica,
esta paradoja no debilita el texto: al contrario, lo sitúa en la tradición de
los manifiestos que, en nombre de la libertad, articulan nuevas formas de
autoridad simbólica.
IV.2. Los riesgos del dogma
visionario
El riesgo es que la estética
se vuelva prescriptiva. Una doctrina que enseña a trascender podría,
contradictoriamente, clausurar la posibilidad de excepciones. Sería deseable
que el texto incorporara mayor reflexividad sobre su propia autoridad discursiva,
abriendo espacios a la contradicción, la desviación o la paradoja como motores
creativos.
V. La dimensión mística:
potencia simbólica y problemas hermenéuticos
El MSAV se nutre de recursos
simbólicos provenientes de tradiciones esotéricas (alquimia, misticismo
oriental, hermetismo). Estas referencias operan como intensificadores
estéticos, creando un imaginario ritual que envuelve la experiencia artística.
No obstante, el uso de
categorías como “lo divino”, “la ascensión interior” o “la luz del espíritu”
puede volverse ambiguo si no se contextualiza hermenéuticamente. El manifiesto
tiende a universalizar lo místico, atribuyendo validez trascendental a símbolos
que poseen historias diferenciadas y particularizadas.
Desde una perspectiva crítica,
sería conveniente una problematización más precisa sobre la procedencia
cultural de esas simbologías.
VI. Aportes teóricos:
interdisciplinariedad y expansión del campo estético
Uno de los aciertos más
contemporáneos del MSAV es la apertura hacia tecnologías emergentes. El
manifiesto integra la VR, la IA, la neuroestética y los estudios de inmersión
sensorial como espacios donde el arte visionario puede expandirse. Afirma: “La
era moderna exige una sensibilidad que trascienda el soporte físico y abrace lo
inmersivo”¹⁰.
Este enfoque posiciona al SA V
como una corriente no sólo estética, sino tecnológicamente programada. Puede
dialogar con arte generativo, instalaciones interactivas y experiencias de
realidad mixta.
VII. El corpus literario: del
lirismo visionario a la prosa abstracta
El MSAV incluye ejemplos
literarios que funcionan como testimonios estilísticos. Poemas como Delirios
visionarios y prosas como El escriba de la nada muestran una
escritura enfatizada por metáforas densas, verticalidad simbólica, fragmentos
introspectivos y ruptura de la linealidad narrativa.
La literatura contenida en el
volumen opera como demostración performativa: el manifiesto no sólo dice, sino
que hace. Esta cohesión entre teoría y práctica aumenta la legitimidad estética
propuesta.
VIII. Ubicación histórica y
proyección en el campo artístico
El MSAV, al proponerse como
movimiento fundado en 1980, se ubica fuera del auge histórico de las
vanguardias y las posvanguardias europeas, generando una cronología periférica
que resulta particularmente interesante. Se trata de un manifiesto latinoamericano
que se afirma en una voz local, un escenario costero del norte del Perú, pero
que pretende universalidad estética.
Su impacto dependerá de su
capacidad para generar comunidad crítica, producción extendida y diálogo
institucional. El potencial está presente; falta aún su articulación en un
campo artístico más amplio.
IX. Conclusión: una poética de la
trascendencia en busca de su comunidad
El Manifiesto Surrealismo
Abstracto Visionario es una obra ambiciosa, sólida en su imaginario y rica
en su propuesta simbólica. Su valor reside en la articulación de un proyecto
estético que no sólo reflexiona sobre el arte, sino que intenta reconfigurar la
relación entre conciencia, visión y producción artística.
El manifiesto abre un espacio
fértil, aunque exige un diálogo constante con la crítica, la historia del arte
y las nuevas tecnologías. Se trata, en última instancia, de una poética de la
visión que anhela transformar la experiencia estética en una forma ampliada de
percepción espiritual.
Referencias textuales (del PDF
proporcionado)
(Las citas están numeradas
según el uso realizado en el ensayo.)
- MSAV, Prólogo, p. 2.
- MSAV, Preámbulo, p. 4.
- MSAV, “Fundamentos filosóficos”, p. 9.
- MSAV, “Principio de abstracción total”, p.
12.
- MSAV, “Narrativa abstracta”, p. 14.
- MSAV, “Sobre la visión interior”, p. 15.
- MSAV, “Pasos del creador visionario”, p.
18.
- Ibíd.
- MSAV, “Libertad creativa”, p. 10.
- MSAV, “Interdisciplinariedad y
tecnología”, p. 21.
Bibliografía complementaria
- Breton, André. Manifiesto del
surrealismo. París, 1924.
- Breton, André. Second Manifeste du
Surréalisme. París, 1930.
- Kandinsky, Wassily. De lo espiritual en
el arte. Múnich, 1912.
- Miró, Joan. Ecrits et Entretiens.
París, 1974.
- Rothko, Mark. The Artist's Reality:
Philosophies of Art. Yale University Press, 2004.
- Zambrano, María. Filosofía y poesía.
México, 1939.
- Paz, Octavio. Los hijos del limo.
México, 1974.
- Deleuze, Gilles. La lógica del sentido.
París, 1969.
- Eco, Umberto. Obra abierta. Milán,
1962.