Ensayo
LO VISIONARIO COMO PRINCIPIO ESTÉTICO Y
EPISTEMOLÓGICO EN EL MANIFIESTO SURREALISMO
ABSTRACTO VISIONARIO DE
SALVADOR ROSADO
El Manifiesto Surrealismo
Abstracto Visionario de Salvador Rosado (1980; ed. 2024) propone una
reorientación radical del surrealismo hacia un territorio híbrido donde la
abstracción, la interioridad psíquica y la trascendencia cósmica se entrelazan.
Más que un lema o un atributo retórico, lo visionario se constituye en
un principio de estructuración estética y, simultáneamente, en un dispositivo
de conocimiento, que desafía los límites de la percepción racional y
convierte a la obra en laboratorio psíquico y metafísico. Desde las primeras
páginas, el manifiesto sitúa este horizonte: “es una invitación a abandonar los
límites convencionales del pensamiento […] y el visionarismo [deviene] una
forma de ver más allá de lo aparente” .
Nuestro objetivo es analizar
qué funciones cumple lo visionario tanto en el régimen de la obra —su forma,
sus símbolos, sus técnicas— como en el régimen del saber —los procedimientos
mediante los cuales el arte genera conocimiento, interior y trascendental. El
punto de partida será el capítulo V del manifiesto, “Visionario: La
trascendencia de la realidad”, donde se despliega la arquitectura conceptual
del término. Veremos que lo visionario articula una epistemología estética
basada en la interioridad, la experiencia, el misterio y la conexión cósmica; y
una estética del conocimiento, basada en la abstracción, la polisemia y la
unión de mundos.
1. Lo visionario como estética
de trascendencia
1.1. Abstracción como lenguaje
visionario
Lo visionario opera en el MSAV
como legitimación de la abstracción extrema; no es una abstracción
meramente formal sino un medio para “ir más allá de los límites de la
experiencia cotidiana” . Las obras deben capturar aquello que no se puede ver,
lo que está “más allá de lo visible, ya sea lo emocional, lo espiritual o lo
metafísico” .
La abstracción aquí se concibe
como un idioma alternativo para representar el mundo interior: formas
biomorfas, atmósferas cromáticas intensas, símbolos esotéricos, narrativas
visuales enigmáticas. La estética visionaria, por tanto, obliga al espectador a
realizar un acto de lectura hermenéutica activo y plural. No “mira” la obra; la
“descifra”.
1.2. Inmersión sensorial y
experiencia sublime
El manifiesto insiste: “las
obras de arte deben sumergir a los espectadores en un mundo sensorial y
emocional” . El visionario es una estrategia para provocar estados afectivos
liminales —asombro, maravilla, perturbación, silencio meditativo— que participan
de una estética de lo sublime.
Este énfasis sensorial apunta
a un arte que no comunica contenidos sino produce estados de
conciencia. Lo visionario es, entonces, una estética de intensidades.
2. Lo visionario como
epistemología de la interioridad
2.1. Conocimiento como
cartografía psíquica
El manifiesto recomienda a los
artistas convertirse en “navegantes de la mente” y “cartografiar regiones
inexploradas” . Aquí lo visionario actúa como método epistemológico: el
arte no registra percepciones externas, sino que revela percepciones
invisibles.
Esta cartografía psíquica
evalúa como conocimiento legítimo el sueño, la meditación, el trance, el deseo
reprimido y la imaginación no vigilada. Aunque esto recuerda al automatismo
surrealista, Rosado señala un desplazamiento crucial: el visionario no implica
escritura automática sin control, sino conciencia estética de lo simbólico
y rigurosidad compositiva.
2.2. Epistemología de la
trascendencia y lo esotérico
En el MSAV, lo visionario
legitima dominios cognitivos usualmente excluidos por saberes racionales:
“explorar lo esotérico, lo que está más allá de lo visible y lo racional […]
transmitir significados ocultos y misterios profundos” .
Desde una perspectiva
epistemológica contemporánea, esto convierte al movimiento en un sistema
híbrido de conocimiento, donde conviven psicología profunda, intuición
espiritual, simbolismo universal y cosmología poética. La obra no demuestra,
sino revela.
Esto coincide con enfoques de
epistemología estética desarrollados por Scruton y Danto, pero los extiende
hacia lo místico y lo no verificable, proponiendo criterios no racionalistas
de inteligibilidad (lo numinoso, lo resonante, lo arquetipal).
3. Unión de mundos y
ampliación ontológica
3.1. Lo cósmico como
fundamento visionario
Rosado afirma que el
Surrealismo Abstracto Visionario “busca establecer una conexión íntima entre el
individuo y el universo” . Aquí lo visionario cumple una función ontológica: ensancha
el repertorio de lo real.
El MSAV propone que la obra
sea espacio de intersección entre planos: mente/cosmos,
tangible/intangible, etéreo/onírico . Esta “unión de mundos” constituye una
forma de conocimiento: la pieza se vuelve un modelo visual de ontologías
múltiples.
3.2. Polisemia y simbolismo
universal
Las obras visionarias deben
emplear símbolos que trascienden las culturas y las épocas: patrones
naturales, geometrías cósmicas, energías invisibles . En términos
epistemológicos, esto postula que existen estructuras simbólicas universales,
accesibles por vía visionaria, que el arte puede comunicar.
No es un irracionalismo
arbitrario: es una teoría estética de los arquetipos, comparable a Jung,
Hillman y Eliade.
4. Lo visionario como política
del conocimiento
Una tesis fuerte del
manifiesto es que el arte produce saberes que las ciencias no pueden
producir. La visión interior, la intuición estética, la revelación poética
y la experiencia mística constituyen modos legítimos de indagación.
Esto implica:
- Crítica a la epistemología reductiva.
- Apertura a metodologías
transdisciplinarias (arte-ciencia-espiritualidad).
- Nietzscheanización del acto creativo: el
artista como filósofo visionario.
El visionario no es un estilo;
es un régimen epistémico.
Conclusión
Lo visionario cumple en el
MSAV una doble función estructural:
- Estética:
- legitima abstracción, simbolismo,
narrativas enigma, inmersión sensorial, unión de mundos y experimentación
formal;
- exige un espectador activo,
interpretativo y reflexivo.
- Epistemológica:
- establece métodos no proposicionales de
conocimiento (interioridad, intuición, experiencia, revelación
simbólica);
- formula una ontología expandida donde el
arte es puente entre mente y cosmos;
- propone una democratización de lo
invisible como campo cognitivo válido.
El “visionario” en Rosado no
adorna el manifiesto: lo funda. Sin él, el movimiento sería surrealismo;
con él, se convierte en sistema poético-metafísico de conocimiento. Cada
obra visionaria no solo “representa”, sino actúa como acontecimiento
cognitivo en el que el espectador deviene investigador de lo real oculto.
Bibliografía (ficta y real)
- Rosado, Salvador. Manifiesto
Surrealismo Abstracto Visionario. Huanchaco, 1980; ed. 2024.
- Breton, André. Manifiesto del
Surrealismo. París: Gallimard, 1924.
- Hillman, James. The Dream and the
Underworld. New York: Harper, 1979.
- Jung, Carl G. Símbolos y arquetipos del
inconsciente colectivo. Buenos Aires: Paidós, 1964.
- Danto, Arthur. The Transfiguration of
the Commonplace. Harvard University Press, 1981.
- Scruton, Roger. Beauty. Oxford
University Press, 2009.
- Eliade, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Madrid: Alianza, 1991.


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